
Kemet House
Siete de las diez opiniones destacadas de Kemet House hablan del aspecto del lugar. Los huéspedes la describen como bellamente decorada, elegante, cuidada, en línea con la estética local. Es algo poco habitual en las opiniones de Booking, donde normalmente se escribe sobre el personal y la limpieza.
Aquí también escriben de eso. El personal obtiene un 10 sobre 10 y la nota global es 9,9 con 380 opiniones. Limpieza, confort, instalaciones y relación calidad-precio están todas en 9,9.
Hay cinco tipos de habitación y sus tamaños varían de verdad, algo raro a esta escala. La habitación familiar mide 34 m² con una cama doble grande y un futón, para tres personas. La Deluxe Doble con balcón también mide 34 m², la Deluxe 33 m², y dos dobles más pequeñas quedan en 22 y 20 m², la segunda con terraza propia. Todas tienen aire acondicionado e insonorización, suelo de baldosa o mármol y baño privado.
La dirección es Al Qarna Road, en la orilla oeste, y es la casa de esa orilla más cercana a la ciudad. El Museo de Luxor queda a 1,4 km y el Templo de Luxor a 2 km. De este lado, los Colosos de Memnón están a 3 km, Medinet Habu a 4,1 km y el Valle de los Reyes a 5 km. Hay tres restaurantes a menos de 500 metros, el más cercano a 100. La ubicación obtiene un 9,7.
La casa es de gestión familiar y la anfitriona, Laurice, aparece por su nombre en las opiniones. El desayuno y la cena se cocinan para los huéspedes y salen una y otra vez, aunque no hay restaurante como tal ni bar. Las dietas especiales se acuerdan con antelación y la cocina organiza cenas temáticas. La recepción se ocupa del mostrador de excursiones, el cambio de divisa y los traslados al aeropuerto, y hay un salón común, un jardín, un patio y una azotea.
Una categoría queda más de un punto por debajo del resto: el WiFi, con un 8,5. La cobertura no es el problema, porque llega a todo el alojamiento y es gratuita. Un huésped escribió simplemente que internet no funcionaba, lo que apunta más bien a la fiabilidad. No hay piscina. La azotea tiene asientos pero nada que beber, algo que un huésped señaló por escrito como lo único que añadiría.



